Georges Favre-Jacot

 

En una época en la que la producción de relojes se basaba en el trabajo descentralizado y autónomo
 de artesanos y relojeros, un hombre contempló el futuro de la relojería como una sola integración vertical. Georges Favre-Jacot, un visionario adelantado a su tiempo, comprendió que, 
para estar en la cúspide de la precisión e innovación, tenía que combinar bajo un mismo techo todo el conocimiento, habilidades y oficios artesanales necesarios para crear un reloj, de principio a fin. En 1865, con 22 años, consiguió este espacio creando el taller Zenith, donde reinaba el trabajo en equipo, y que acabaría convirtiéndose básicamente en la primera Manufactura relojera integrada, en el sentido moderno del 
término. Más de un siglo y medio después, el espíritu colaborativo de Zenith es más fuerte que nunca y la Manufactura se ha transformado en una plataforma multidisciplinaria e innovadora que cultiva la relojería del mañana.

El dominio de todas las etapas de producción bajo un mismo techo representó un gran paso hacia delante en la creación de relojes de alta calidad capaces de satisfacer la fuerte demanda de clientes de todo el mundo que buscaban relojes capaces de indicar la hora correcta. Este enfoque fue, cuanto menos, de gran éxito, por lo que Georges Favre-Jacot continuó desarrollando nuevas máquinas y tecnologías de producción destinadas a mejorar constantemente la calidad y precisión de sus relojes. Para garantizar el cuidado artesanal dedicado al diseño y acabado de cada reloj, el relojero fundador demostró una vez más su impresionante espíritu emprendedor elaborando los principios de los componentes intercambiables y la producción automatizada.

La Manufactura fundada por Georges Favre-Jacot adoptó de manera definitiva el nombre de Zenith, en referencia al punto más elevado de la trayectoria de un cuerpo celeste en el cielo, por lo que simboliza las cotas más altas de excelencia a las que la marca de la estrella ha aspirado desde entonces.

Para conseguir esta visión sin precedentes de la relojería, Georges Favre-Jacot trabajó codo con codo con una de las estrellas de la arquitectura de aquella época: Alphonse Laverrière. Su cooperación estuvo estrechamente ligada al movimiento internacional «Werkbund», enfocado a infundir una dimensión estética e incluso artística en productos industriales.

 

El relojero y el arquitecto cultivaron esta visión común basada en la creencia de que todos los aspectos visuales de una empresa y su producción deben estar en completa armonía con el producto en sí. Poco después, ambos se establecieron como los precursores de esta reforma de las artes visuales en la Suiza francófona. Mediante el dinamismo de Alphonse Laverrière, Zenith desarrolló, creó y produjo todo tipo de elementos decorativos para sus tiendas, inventando lo que ahora se conoce como el concepto de «tienda insignia». Al mismo tiempo que surgían cientos de proyectos de relojes de pared, relojes de mesa y relojes de pulsera, también se desarrollaban diseños para la presentación de las colecciones y se diseñaban papel de embalaje, estuches de presentación y expositores que constituyeron la primera publicidad de los puntos de venta de la industria relojera.